viernes, 6 de enero de 2012

OPERACIONES POLÍTICAS QUE TERMINARON MAL

                                          "Cómo le voy a fallar a Martín..."


          Cuando Meza Evans fue Ministro
         UNA OPERACIÓN POLÍTICA QUE TERMINÓ MAL
    El gobierno justicialista de Néstor Perl comenzó su mandato en 1987, pero al tercer año fue derrocado por facciones del propio  partido Justicialista. Perl,  abrumado por una inflación descomunal como marco nacional, por las demandas de ajustes del menemismo, por las conspiración como filosofía de vida de los comerciantes del pejota, y por los conflictos gremiales, debió renunciar a su mandato, abdicando en favor de su compañero vice gobernador, el empresario comodorense Fernando Cosentino.


 A finales de los ochenta la realidad se  mostraba a los maestros en huelga casi permanente, el personal de los hospitales sublevado, abandonado a su suerte por el gobierno nacional, con casi todos sus diputados provinciales en contra y en un contexto de inédita turbulencia. El gobierno se derrumbaba en soledad. Para colmo, el pejota de Comodoro tejía su propia estrategia y en el Valle, otro de los jefes políticos, Kuki Mac Karthy, le mezquinaba apoyo y conspiraba en beneficio propio.

¿TENÉS FUEGO BLAS?
Un momento pintoresco y casi casi dramático de la crisis del 90, fue cuando “los de ATE” y algunos docentes instalaron un campamento frente a Casa de Gobierno apoyando a dos militantes que impostaban una huelga de hambre en Fontana 50.
Los huelguistas no tenían hambre, tampoco sufrían sed. Se trataba de un hecho político más del gremio en la construcción de un conflicto colectivo gremial que se iba a convertir en un gran conflicto político y social que no se sabía cómo pero algún día iba a llevar a todo el pueblo, incluidos los empleados públicos, a otro lugar que no se sabía bien cuál era, pero donde todos iban a ser felices porque iban a gobernar los trabajadores.
        Así fue que, asustados por el marco teórico que orientaba a los sindicatos los estrategas del gobierno organizan una audaz operación para disolver el conflicto: Aguardar la noche y prender fuego Casa de Gobierno, echarle la culpa al gremio y victimizar al gobierno.
En otras palabras, un funcionario loco ordenó incendiar Casa de Gobierno.
Salió todo mal. Claro.
El fuego comenzó en una sala contigua a la oficina del gobernador y a los pocos minutos las llamas tomaron buena parte del  edificio. De inmediato llegaron los bomberos y la patota de Infantería de la Policía que con violencia controlada se llevó detenidos a los acampantes.
   
 Posteriores pericias de la Policía Federal afirmaron que el fuego en Casa de Gobierno “se inició desde el interior del edificio”, así que la causa judicial contra los empleados y docentes se disolvió.
   
¿Y A MI POR QUÉ ME MIRAN?
    Superada la conmoción por las detenciones, el fuego y despejados el humo y las sospechas hacia los empleados, las miradas buscaron a los responsables intelectuales y materiales del incendio.
    El misterio duró lo que dura un secreto en Rawson.
    Los ojos se posaron sobre el diputado provincial, ministro de Gobierno y expresión política del Ejecutivo, Blas Meza Evans.
    El autor del incendio fue “El Tacu” un gris militante del pejota de Rawson; fue adscripto de inmediato a la Casa del Chubut en Buenos Aires, aunque antes de despedirse dejó dicho que “a mi la orden me la dio Blas” Meza Evans.
    Días después El Tacu migró a Buenos Aires medio cagado; el 24 de setiembre del 90 Meza Evans renunció en silencio.
    Como dato secundario digamos que, aunque medio en ruinas, el edificio histórico de Fontana 50 fue la sede del Ejecutivo unos 35 días más y que después permaneció clausurado y en situación de abandono durante 10 años.

            PEOR QUE ANTES
    En octubre del 90 llegan los lobos a cuidar a las ovejas.
Fernando Cosentino, Rogelio Ferrari, Ariel Yuvone (hoy jefe del Gobierno de Roxana Artero), Tomás Bastidas, la gente de Osvaldo Sala (padre espiritual del Ganso Eliceche) y otros próceres del oportunismo se alineaban al  neoliberalismo que despuntaba Carlos Menem. Los muchachos tienen 14 meses de gobierno donde inician un despiadado proceso de despidos de personal, retiros voluntarios y no tan voluntarios, disolución de reparticiones públicas, reducción y fusión de otras tantas reparticiones, eliminación de controles, Decretos a favor de empresas extranjeras, congelamiento de salarios, contrataciones privadas turbias, abandono del patrimonio y las obligaciones del Estado, negocios, negocitos, latrocinios y otras calamidades que, en idéntico sentido y muy a gusto iba a profundizar el radical Carlos Maestro.
    La marea neoliberal, como daño colateral, se llevó puesto a los gremios que no se iban a recuperar nunca más.

    SIEMPRE VUELVEN
    Esta tendenciosa crónica sólo pretende recordar a algunos responsables políticos de la peor crisis política e institucional del Chubut. A nivel provincial, estos y otros personajes que citábamos más arriba realizaron un aporte concreto al sufrimiento de muchos.
    20 años después, algunos de estos funcionarios, con más canas, muchas mañas y experiencias ganadoras vuelven a jugar en primera, pero esta vez regresan de la mano de Martín.-

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