miércoles, 1 de febrero de 2012

ANIVERSARIO DEL ASESINATO DE JORGE CAFRUNE

"Cortázar, Borges son ya literatos, pero a mí me importa el poeta popular. Pienso que hay que actuar con naturalidad, hay que dejar de creerse superiores a la gente normal."   


   El 1 de febrero de 1978 en un confuso episodio nunca esclarecido fue asesinado Jorge Cafrune. Había provocado el odio de los militares desde siempre, por sus posiciones políticas y por organizar algunas manifestaciones populares, tales como una cabalgata en homenaje al Chacho Peñaloza. Como contrapartida Cafrune ganó el amor de su pueblo.
    Según testimonios, en el festival de Cosquín de aquel año, el Turco Cafrune eligió un repertorio que contenía canciones prohibidas por la dictadura y en el trístemente célebre centro de concentración clandestino cordobés de La Perla, el  teniente primero Carlos Enrique Villanueva opinó que “había que matarlo para prevenir a los otros”.

La Telesita, de Jorge Cafrune

   He venido Telesita,
como aquel que no hace nada,
a dejarte el corazón,
y llevarme tu mirada.
   Aquí me tienes, vidita,
deshecho por tus amores,
mi corazón padeciendo,
penas de todos colores.
   Aunque encerrada te tengan,
en cal y canto y arena,
si tu amor es como el mío,
sabrá borrar las barreras.

    Yo te hei de querer, vidita,
aunque todos se me opongan,
soy un gavilán constante,
cuando sigo una paloma.

   De vicio te estoy mirando,
cara a cara y frente a frente,
y no te puedo decir,
lo que mi corazón siente.

   Telesita, Telesita,
la dueña de mis amores,
no permitas que me acabe,
sin gozar de tu favor.

   Yo sé que me andas queriendo,
aunque no me digas nada,
lo que no dicen tus labios,
me lo dice tu mirada.
    Si me quemo, no me apagues,
déjame seguir quemando,
siempre que sean tus amores,
los que me estén incendiando.
    Ahí tienes mi corazón,
dale muerte si tú quieres,
pero como estás adentro,
si lo matas, también mueres.
    Mucho me temo, vidita,
no complacer tus deseos,
si mi corazón se calla,
los dos juntos moriremos.
    Al cajón en que me entierren,
que no lo claven con clavos,
clávalos vos, Telesita,
con los besos de tus labios.
    Telesita, Telesita,
la dueña de mis amores,
no permitas que me acabe,
sin gozar de tu favor.

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