miércoles, 15 de febrero de 2012

SARMIENTO, ÍDOLO DE LA OLIGARQUÍA

    Hoy es el aniversario del nacimiento de Domingo Faustino Sarmiento.
    Lo recordamos con algunos fragmentos de la obra “La Formación de la Conciencia Nacional”, del historiador Juan José Hernández Arregui”.
    En su crítica a la oligarquía apuntaba la condición “Racionalista y tradicionalista a un tiempo, ama los mausoleos de sus próceres y los adorna con epitafios sobre la libertad jacobina, desfigurando el contenido feudal de su propia función de clase.
    “De ahí su admiración por Sarmiento, el bárbaro culto, cuyos consejos conserva vivos en su memoria de clase: ‘Debe darse muerte a todos los prisioneros y a todos los enemigos’ o ‘Debe manifestarse un brazo de hierro y no tenerse consideración con nadie’. O mejor aun: ‘Todos los medios son buenos y deben emplearse sin vacilación’.
“Por eso la oligarquía admira a Sarmiento”.
    “El inmigrante divinizado fue parte de la negación de ese país. Sarmiento lo confesó. La inmigración había permitido “ahogar a la chusma criolla, inepta, incivil y ruda que nos sale al paso a cada instante”.
    “Sarmiento viejo –que es el único que interesa para conocer la verdad- reconocerá finalmente: ‘En Buenos Aires no está la Nación porque es una provincia de extranjeros’. Así refutaba el concepto de barbarie que había difundido”.

    “Sarmiento fue gradualmente aniquilando sus propias fábulas. La ilusión de Europa comenzó a caer cuando la conoció: ‘Vengo de Europa y admirar sus monumentos y postrarme ante su ciencia (…) pero he visto sus millones de campesinos, proletarios y artesanos viles, degradados, indignados de ser contados entre los hombres, la costra de mugre cubre sus cuerpos, los harapos y andrajos que visten no revelan bastante las tinieblas de su espíritu. ¿Qué influencia moral, industrial o política, ejercerán estas razas si todas ellas eran y son inferiores al tipo original americano?’ decía el anciano Sarmiento.
     Hernández Arregui cita una carta de Sarmiento a Avellaneda solicitándole una colección de los tratados federales hechos en tiempos de Rosas que, según Sarmiento ‘los unitarios han suprimido después con aquella habilidad con que sabemos rehacer la historia’.
    Y aportamos otro escrito de Sarmiento que J.J.H.A. recomienda difundir “para hacer conciencia sobre cómo mentía y de cómo esas mentiras sarmientinas se hicieron lugares comunes en la historia argentina.  Sarmiento le dice en carta al Embajador de EEUU: ‘La guerra está terminada aunque aquel bruto tienen  más de doscientas piezas de artillería y 2000 perros que habrán de morir bajo las patas de nuestros caballos. Ni a compasión mueve aquel pueblo, rebaño de lobos. Sólo que la mayor parte son niños de diez a doce años armados de lanza a su talla, para formar línea. ¿Se imagina los horrores de estos combates en que soldados argentinos y brasileños en el calor de la refriega caen sobre esta fila de chicuelos?’”.
     Así fue exterminado el Paraguay y así infamado Franciso Solano López una de las más grandes figuras de la historia americana”.

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