sábado, 24 de marzo de 2012

EL CRIMEN DE MYRDDIN EVANS

Casa de Gobierno, 24 de marzo de 1976
     
         En el testimonio de Isidro Iralde hay una referencia a la muerte “del papá de María Rosa”. Se trata de Myrddin Evans, padre de la reconocida militante de la UCR de Rawson , María Rosa Evans.
         Myrddin Evans, de 54 años era obrero en la textil Prenil, que estaba situada en el edificio donde funciona hoy la Cooperativa Eléctrica. Salió de su trabajo a las 22 horas y en su Fiat 600 se dirigía por la calle de la Municipalidad rumbo a su casa que estaba “del otro lado del río”.
         En la esquina del Correo había un piquete de efectivos de la Armada que dio la voz de alto. Evans no escuchó el alerta y lo acribillaron a balazos. Recibió 14 disparos de fusil. Una muerte absurda, producto de la imbecilidad de los militares que mantuvieron sitiado el país durante años.
         En aquellos días, el crimen apenas ocupó un recuadrito en el diario “Jornada”, donde está consignado el doloroso episodio.

                   MIEDO, INDIFERENCIA Y CONVENIENCIA
         El miedo, la indiferencia y el “no te metas” hicieron lo suyo y la muerte de Evans quedó prácticamente oculta en el tiempo.  
         Lo mismo ocurrió con los desaparecidos hermanos Juan y José Cugura. Durante largos años sus nombres fueron palabra prohibida para el peronismo de Rawson. Los domesticados dirigentes pejotistas se ocuparon celosamente de ocultar la memoria de la existencia de aquellos gigantes.
No fuera cosa que su ejemplo militante y su generosidad para con los débiles fuera imitado por las nuevas generaciones

         Idéntica mala suerte y mala muerte sufrieron los militantes juveniles peronistas Carlos Citadini y Horacio Bau, de Trelew.
Ambos fueron ocultados con esmero por el aparato partidocrático del PJ. La izquierda sí reivindicó y clamó justicia por la desaparición de Angel Bel.
Pero para los Cugura, los Cittadini, los Bau, ni siquiera una mención en los centenares de conciliábulos que desde 1983 en adelante celebra la burocracia partidaria en la repartija de los puestos de poder.

¿Por qué les temerán tanto, si los muchachos y las chicas ya están muertos?

        
         Hasta el año 2003 en que Néstor Kirchner comenzó a descubrir sin miedos y con rigor el manto del olvido y comenzó a aplicar Justicia.

         En Rawson, el primer homenaje a los hermanos Cugura y a sus compañeras Elisa Cayul y otra joven de identidad desconocida, y luego a Myrddin Evans, fue realizado por el ex intendente de la UCR, Pedro Planas.

         En los aparatos partidarios de nuestra provincia, la memoria de las víctimas del terrorismo de Estado sigue siendo tabú, palabra prohibida…
Pero, como dice la Bersuit, “otra vez ha fracasado el funeral…”.-

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