viernes, 11 de mayo de 2012

JUICIO POR LA MASACRE DE TRELEW

Taty Almeyda recibe el cariño de los vecinos de Trelew

         Más allá de las anecdóticas mezquindades de quienes se disputan espacios marginales del poder local, el comienzo  del juicio oral y público por la Masacre de Trelew, constituye otro gran avance en esta etapa de nuestra historia, donde asistimos a la recuperación de la verdad con justicia, el núcleo fundamental del gobierno nacional desde 2003 a estos días.


Se trata de enjuiciar a los responsables del crimen político del 22 de Agosto de 1972, hecho que conmovió a todo el país y que a 40 años mantiene vivo el odio de clase de la oficialidad de la Armada argentina y la sed de justicia de los sectores populares organizados.

Organización social y política que en estas regiones todavía se encuentra en estado incipiente y ajena a las convocatorias callejeras.
Siendo rigurosos, hay que señalar el escaso aporte de las organizaciones políticas vinculadas al kirchnerismo local, nulo el compromiso militante del funcionariato profesional del gobierno y de los municipios de la zona, ausencia total de la dirigencia gremial.

“La Cámpora” de Rawson y Puerto Madryn, y el sector juvenil del “Movimiento Evita” de Rawson y Puerto Madryn, fueron quienes se integraron a los 200 jóvenes de H.I.J.O.S. y de otras organizaciones que viajaron desde Rosario, Capital Federal y provincia de Buenos Aires hasta Trelew.
Unidos y organizados, tal la consigna – síntesis de la militancia, fue la práctica de la delegación de chicos y chicas bonaerenses, rosarinos y platenses que en las manifestaciones públicas en la Base Zar y en todos los actos públicos volcaron alegría y las nuevas consignas. Chicos de edad. Cuadros políticos, más militantes políticos y sociales y algunos funcionarios nacionales de DDHH.

Culminada esta primer semana de audiencias, sí hay que señalar que la decisión del Tribunal que permite que los acusados del crimen continuen en libertad, (con la excepción del cabo Marandino que vive en arresto domiciliario), dejó cierta desazón en los observadores del proceso judicial. Para el abogado Eduardo Hualpa, por ejemplo, fue una pequeña derrota.
Hay muchos y extensos argumentos legales que explican la decisión, pero ninguna satisfactorio.
Los asesinos, todavía siguen libres. Llegaron al juicio y se retiraron por sus propios medios con absoluta tranquilidad, sabiendo que el  espíritu y el posicionamiento político de los familiares de las víctimas, persigue justicia y en ningún caso venganza, tal como lo demuestran estos cuarenta años de reclamos y protestas en todos los frentes.
 Los familiares de las víctimas reclamaron seguiridad para los testigos que habitan en Trelew.

         LA IZQUIERDA LOCA
Resista el lector un párrafo sobre la participación de la izquierda loca en el acto político que rodeó el comienzo del juicio.
A las 11 de la madrugada apareció un ecléctico montón de dirigentes “estudiantiles” y funcionarios de la Universidad de Trelew, todos dueños de una pleonástica superioridad teórica, como dice Hernández Arregui. Iban mezclados con los capos de ATE Chubut, Hompanera y sus dos guardaespaldas, dos hombres de la CTA del jorobadito Micheli, entonados con un grupo del esclarecido FUICH, vociferando por el día en que “venguemos a los héroes de Trelew”.

Los militantes de H.I.J.O.S., expresiones de las Madres de Plaza de Mayo y familiares de las víctimas, observan con fastidio y mucho recelo a estas expresiones del izquierdismo trelewense, organizadores de algún mezquino escándalo y protagonistas de un persistente antikirchnerismo.-


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