miércoles, 28 de noviembre de 2012

Megaminería TIRO EN EL PIE

Buzzi con su nuevo amigo

No había proyecto ingresado a la Cámara, por lo tanto no había Despachos de Comisión y el tema minero no integraba el Orden del Día ni iba a ser analizado en la sesión. De máxima podría haber surgido el debate en la Hora de Preferencias, pero sería nada más que una discusión testimonial. Y podrían haber ganado la discusión política en público, o al menos argumentar la posición oficial.

Sin embargo, por decisiones inexplicables, el gobierno convocó a la UOCRA para neutralizar y disolver a los golpes la resistencia de los grupos del No a la Mina.
El gobierno, otra vez, apeló a la violencia para imponer decisiones políticas sin consenso y llegó al mismo resultado: se ganó los repudios, se enredó en argumentos que no convencen ni a ellos mismos y generó más violencia.

El resultado fue el esperado. Los muchachos de Mateo Suárez corrieron y apalearon a los militantes antimineros por las calles de Rawson, dejando el saldo de: varios heridos, pedidos de renuncias de los funcionarios de Gobierno y Seguridad y pedidos de Interpelación por parte de la oposición y escraches de edificios y quema de basura en la puerta de las empresas mineras.

Las agresiones de los militantes de la UOCRA ocurrieron a 100 metros de la Comisaría y a 200 metros de Casa de Gobierno. Los grupos antimineros habían advertido la posibilidad de violencia, los diarios habían anunciado  la movilización de grupos antagónicos. Sin embargo, el gobierno abandonó por un rato el discurso académico, escondió a la Policía y apeló a los palos y las trompadas para imponer sus políticas productivas.

El gobierno quiere bajar la desocupación “de prepo”.

                         HABÍAN AVISADO
Días pasados el gobernador Martín Buzzi se había fotografiado con el jefe de la UOCRA nacional, Gerardo Martínez, acordando mutuos apoyos políticos en defensa de la instalación de nuevos emprendimientos.

La foto de Buzzi y Gerardo Martínez en Buenos Aires era para advertir a los ecologistas sobre las prácticas políticas que aplicaron ayer por la tarde en Rawson.

Deplorables las declaraciones posteriores del ministro de Gobierno, Javier Touriñán. En esta oportunidad minimizó la violencia en lugar de prevenirla, distorsionó lo ocurrido y respondió a los pedidos de renuncias atacando a Das Neves (¿?) y utilizando ironías de escaso ingenio.

Touriñán sabe que el nudo del conflicto del  proyecto minero, habita en el Bloque del Frente para la Victoria que aun no reúne los diputados necesarios.
 Anselmo Montes, Oscar Petersen, socialistas, no están de acuerdo con el proyecto.
La jefa del Bloque, Argentina Martínez, dice que apoya al proyecto del Ejecutivo, pero no lo defiende y por sus antecedentes en Fontana 50 le desconfían.
Elva Willhuber, esposa del intendente de Esquel,  es muy oficialista, pero debe retornar a Esquel, donde la mincería fue repudiada con el 85% de los electores en el epílogo del gobierno de Lizurume.
Semejante es la posición de Javier Cisneros, vecino de Esquel y encuadrado en la corriente teórica de Ica Martínez. Incómodo también el lugar de Eduardo Daniel, vecino de la comarca andina, con una población refractaria a la contaminación de las mineras.

                  “GREMIO AMIGO”
Pasada la medianoche el Canal 26, del conurbano bonaerense, entrevistaba a Silvia Rovera, expresión de una de las organizaciones ciudadanas que resisten la minería.
La dirigente describió la crítica situación en Chubut y  responsabilizó al gobernador por la violencia que sufrieron. Luego, en forzado análisis, dijo que los episodios de Legislatura fueron producto de la visita de Amado Boudou a Puerto Madryn el fin de semana pasado y aludió a una supuesta reunión del vicepresidente con Yauhar y Carlos Eliceche, e instrucciones del gobierno nacional.
De paso, acertadamente, Rovera recordó que el jefe de la UOCRA Gerardo Martínez es un siniestro personaje, que fue buchón a sueldo durante la dictadura en el Batallón 601 de Inteligencia del Ejército.

Hay multiplicidad de criterios en los grupos sociales antimineros, donde conviven fundamentalistas del ecologismo, pacifistas, militantes políticos sin proyecto político, antikirchneristas a secas y ciudadanos colmados de buenas intenciones, con análisis políticos individuales.
Nuevas construcciones impermeables a los discursos de los gobiernos.
También habitan el agrupamiento protagonistas más radicalizados que practican intimidaciones concretas.







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