miércoles, 23 de enero de 2013

Aventura ¡¡VISITE LA TERMINAL DE ÓMNIBUS DE TRELEW!!


Los pisos de la Terminal de ómnibus de Trelew están limpios por la tarea permanente de las empleadas, pero el resto del edificio receptor diario de miles de personas, está en situación casi de abandono.
Y los servicios que brinda son, por lo menos, precarios.

            SIN TELEFONOS PÚBLICOS
El único locutorio que existía cerró sus puertas a principios de diciembre del año pasado.
Hay un solo teléfono público que está descompuesto desde hace varios meses.

                      CAJERO SIN DINERO
El único cajero automático funciona a veces y generalmente no entrega dinero. Está siempre sucio o muy sucio. La puerta de acceso al cajero está rota, hay que abrirla o cerrarla a empujones.

                      BAÑOS INSALUBRES
Los baños son atendidos por gente de una entidad benéfica. Se sacrifican los muchachos y el anciano que cuidan en su trabajo insalubre, pero sin herramientas. A cambio de la tarea de limpieza reciben las monedas que voluntariamente dejan los pasajeros. Lo recaudado no alcanza para comprar lavandina, ni detergentes, ni desodorantes, ni nada, con lo cual el olor a orín desborda los sanitarios e inunda el pasillo de acceso. Las ventanas del baño público están abiertas y trabadas con botellas de plástico vacías. Los baños individuales no tienen tapas en los inodoros, no hay papel higiénico,  las puertas de cuatro baños no tiene cerradura y la que tiene está atada con un hilo de nylon. Los espejos están arruinados y sucios. Ni hablar de la existencia de toallas descartables o jabón de manos.
Además, el baño posee seis plafones con tubos de iluminación. Cada uno de los plafones tiene cinco luces, pero funciona un tubo de cada cinco.
Y el scaner para equipajes inaugurado con bombos y platillos por el ex intendente Mac Karthy no funcionó nunca y permanece arrumbado y cubierto por plástico y polvo desde el año 2006.
 
Julio Tartaglione, secretario Turismo de Trelew. Viaja en avión. El colectivo es para los pobres.
Habría que invitar a los baños públicos a la abundante especie de funcionarios técnicos estatales del Turismo; los teóricos que en los banquetes y simposios denominan “producto” a los pingüinos, “corredores” a los negocios de los empresarios, “operadores pequeños del mercado” a los comerciantes locales y “clientes” a los gauchos que nos visitan.-

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