domingo, 3 de febrero de 2013

LOS INSPECTORES DE LA REVOLUCIÓN



Con el inicio del ciclo lectivo, estudiantes de la sede Trelew de la Universidad de la Patagonia San Juan Bosco convocarán a la organización de la Juventud Universitaria Peronista, la JUP.
La iniciativa política responde a la necesidad de oxigenar a la universidad pública, en general impermeable a la realidad que transita puertas afuera de los claustros. Y además cambiar el gobierno de los Centros de Estudiantes, ocupado desde hace dos décadas por una agrupación que jamás realizó asambleas y convoca a elecciones con Lista Unica.
 Los militantes peronistas y kirchneristas observan la incorporación al estudiantado de jóvenes pertenecientes a las capas sociales medias bajas, producto de las modificaciones positivas de la realidad social desde 2003. Este saludable fenómeno se registra masivamente en todas las universidades del conurbano bonaerense.
La Facultad de Ciencias Jurídicas que dicta la carrera de Abogacía en Trelew es la que registra mayor número de ingresantes, a tal punto que los miembros del Colegio de Abogados (el Dr. Chialva por citar un ave negra) reclamaron alguna vez el cierre de la carrera, afligidos por el futuro crecimiento de la matrícula y nuevos competidores en el mercado del litigio.
En la carrera de Derecho, al igual que alguna vez en la UTN, se observa el ingreso de trabajadores que estudian.

                                                      LOS “INDEPENDIENTES”


Los militantes K  cuestionan el monopolio del FUICH (universitarios “independientes”), que gobierna sin pausa desde la década del 90 en los centros de estudiantes. Los autodefinidos “independientes”, en su origen expresaban su “independencia” de los partidos políticos, proclamando una pureza ideológica que los diferenciaba de las organizaciones políticas “contaminadas por los intereses de la burguesía”, según su visión.
El otro rasgo que caracteriza a los teóricos del Fuich, además del sectarismo, es un profundo y visceral antiperonismo, condición gorila de la que se jactan sin vergüenza sus referentes.
El Fuich ha tenido una permanente participación pública en la recordación de la Masacre de Trelew de 1972, actividad que los ha beneficiado con el mote de “los dueños del 22 de Agosto”, por parte de las víctimas de carne y hueso de la represión; y también el repudio de dirigentes de organizaciones de DDHH como H.I.J.O.S..

                       Y “SE RECIBIERON…”
 Con el paso del tiempo, peinando canas, y superada la condición de estudiantes crónicos, los lectores de la teoría marxista se transformaron en científicos, los estudiantes llegaron a profesores. Con el título en la pared, transfirieron los centros de estudiantes a nuevos estudiantes “del palo” y se dedicaron a capturar espacios institucionales en la Universidad, ganando grandes sueldos, igual que los ejecutivos de las empresas que tanto denostaron.
 Así Fernández Píccolo, cerebro en las sombras de la agrupación, luego de muchos esfuerzos alcanzó un cargo en el Consejo Superior de la universidad y el profesor Gonzalo Pérez Alvarez capturó la jefatura del Departamento de Historia, una suerte de dirección política de la carrera. En este contexto ubicaron a Pablo Blanco como Delegado Zonal de la Sede Trelew del Consejo Asesor Regional de la Universidad. Según afirman egresados ex militantes del grupo, que ahora se ganan la vida trabajando como docentes, “a Pablo Blanco lo manejan como un títere”, definición que reconocen propios y extraños.

                        BOLSA DE TRABAJO CIENTÍFICO
Así las cosas, la agrupación estudiantil “revolucionaria” mutó en bolsa de trabajo para sus dirigentes y en herramienta de gestión para el financiamiento de proyectos de investigación personales.
Este nuevo rol exigió nuevas caracterizaciones de algunos de los protagonistas del mundo real. Por citar un caso, el empresario del grupo “Jornada” Jorge Aidar, calificado por el Fuich como un “enemigo de clase, capitalista y burgués” pasó a ser caracterizado como “un tipo RE copado”, a partir de que pagó de su bolsillo la impresión de trabajos de dirigentes del Fuich en su editorial Tela de Rayón.

                                      CONTRA LA PATRONAL
Difícil tarea tienen entonces los jóvenes que se organizarán en la JUP, dado que además de despertar el interés del estudiantado y formalizar la organización, deberán luchar contra el gobierno de la universidad, encarnado por cuadros del sectarismo que además de propietarios del conocimiento, se asignan el rol de inspectores de la revolución.-

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