lunes, 1 de abril de 2013

LOS RADICALES ESCONDEN A MARIO ABEL AMAYA



Los radicales asumieron la decisión política de dejar en el olvido a sus mártires de la dictadura militar. Por estos pagos, con la excepción del Chato Bulacios, de Gustavo Di Benedetto, de algún periodista consecuente con sus ideas y de algunos anónimos que reivindican la historia de los militantes más heroicos, el nombre y la filosofía de Mario Abel Amaya no ocupan espacios destacados
El oficialismo de la UCR esconde a Mario Abel Amaya y más que nada todo lo que representa su figura.
 
Debe ser porque las acciones y la ideología de Amaya se chocan de frente con las políticas que aplicaron en el ejercicio del poder sujetos como Carlos Maestro, José Lizurume, Machinea y De la Rúa. O lo que hacen en estas horas las expresiones del radicalismo Sanz, Morales, Cimadevilla, Cobos...
Y en esta dirección, la historia del Petiso Amaya es antagónica con las posiciones políticas de los legisladores nacionales de la UCR, alineados con el poder económico más concentrado, subordinados al interés de los poderosos, de la oligarquía, de los monopolios de la comunicación y de los intereses foráneos, como los fondos buitre, por ejemplo.

No conviene olvidarnos de Mario Abel Amaya. 

                         "LA VOLUNTAD"
Lo que sigue son algunos párrafos de la obra “La Voluntad”, de Eduardo Anguita y Martín Caparrós y fragmentos de escritos del periodista y peronista montonero Rodolfo Walsh. Nada más que un aporte para acceder a una mejor noción de la dimensión de aquellos gigantes que nunca mueren.

Julio 1972 en la cárcel de Rawson.
Agustín Tosco y sus compañeros de prisión se iban enterando del panorama por las visitas de los abogados: el Flaco Arnaldo Murúa, cordobés y dos radicales de Chubut: Un morocho petiso con rasgos tehuelches, llamado Mario Amaya y el atildado Hipólito Solari Yrigoyen.
A los dos meses de estar en Rawson, un día fue Mario Amaya a visitarlos y se lo veía muy contento.
- El juez dictaminó la inconstitucionalidad de los consejos de Guerra.
Les dijo el abogado y se tomó un respiro como para no hacer una explicación demasiado leguleya. La cosa era que la justicia federal penal quería sacarle la causa a los tribunales militares.
- El argumento de la Cámara Federal de Córdoba es similar al del juez Garzón Ravellini, que se declara competente para juzgarlos a ustedes. El tema es que si bien los consejos de guerra fueron creados el 28 de mayo, el decreto reglamentario fue publicado en el Boletín Oficial el 30 de mayo, es decir un día después de los hechos por los cuales ustedes fueron condenados. Eso en la justicia se llama condena ex post facto, toda la jurisprudencia está a favor nuestro…
 Alberti (Luz y Fuerza de Córdoba) interrumpió a Amaya para ver si estaba entendiendo bien:
Vecinos de Trelew en 1972 aguardan el regreso de Amaya al borde de la pista.
- Quiere decir que les ganamos por un día: si el Cordobazo hubiera sido el 31 de mayo estábamos recagadazos…
- Quiere decir que el tema , desde el punto de vista jurídico, debe ir a la Corte Suprema. (…)
- ¿Y cuándo va a fallar la Corte?
- No Felipe, los tiempos de la Corte son como los caminos del Señor: imprevisibles, incuestionables por los humanos…
(La Voluntad, Una historia de la militancia revolucionaria en la Argentina, EduadroAnguita, Martín Caparrós,  Tomo 1, páginas 323 y 324)

El miércoles 16 (de agosto de 1972) a la madrugada las tropas del gobierno habían retomado el control del penal d Rawson. Los presos quedaron encerrados en sus celdas, sin libros, ni comida, ni radio, pero vivos, Al otro día cuando constató que los presos del aeropuerto seguían en la base Almirante Zar y no en el penal, Mario Amaya presentó recursos de amparo, pero él mismo fue detenido y puesto a disposición del Poder Ejecutivo.
(La Voluntad, Tomo 1, página 599)

Marzo, 1973. Desde el 11 de marzo la cárcel se había llenado de diputados nuevos como Diego Muñiz Barreto o Julio Mera Figueroa, que les aseguraban que una de las primeras medidas del gobierno popular iba a ser “la libertad de los combatientes”. Rodolfo Ortega Peña también era diputado y jodía con que ahora tenía inmunidad parlamentaria y se iba a salvar de caer preso. Dos abogados radicales de la zona, que siempre los habían atendido, también estaban en el Congreso: Hipólito Solñari Yrigoyen era senador y Mario Amaya diputado. Todos eran amigos. Todos les daban manija para que prepararan el mono.
(La Voluntad, Tomo 2, página 715)


Agustín Tosco, a su izquierda esta Mario Abel Amaya y el flaco Borras de Pergamino de Renovación y Cambio,de pie, tapando los afiches de la pared, hay varios de sus compañeros, Felipe Alberti, Ricardo Murúa , Ramón Contreras y un muy joven Carlos Becerra. Foto pergamino.com.ar 


Diciembre 1973.
- Colorado, todo eso está muy bien, pero ¿querés que te diga una cosa?: lo de la juventud es un invento de los mayores para que no les escupan el asado. No hablemos de Balbín o de Perón, el mismo Alfonsín nunca militó en la juventud. Y si nosotros no logramos consolidar Renovación y Cambio vamos a seguir teniendo un partido de punteros que siguen haciendo las listas por los favores que se deben. Mirá Colorado, de los doce senadores radicales hay nada más que dos como la gente, y de los 51 diputados radicales sacás sólo cinco buenos…
Sergio (Karakatchoff) se refería a los senadores Hipólito Solari Yrigoyen y Antonio Nápoli, y a los diputados Mario Amaya, Teresa Meciard de Morini, Plácido Nosiglia, Raúl Borrás y Adolfo Gass.
(La Voluntad, Tomo 2 Página 214)


Setiembre 1974. Durante esos dos meses y medio, en la Argentina se registraron alrededor de 200 “muertes políticas”: militantes populares muertos por las Tres A, combatientes que cayeron  en enfrentamientos con fuerzas policiales y militares, oficiales y otros miembros de las fuerzas de seguridad, políticos y sindicales.
- Che, Ruso, nos están amenazando compañeros en todos lados.
  La nómina incluía, entre otros, a Fredi Storani, Mario Amaya, Aníbal Reinaldo y Luis Romero. Además la policía les había allanado el local de la calle San José donde funcionaba la sede de la Juventud Radical. Luis Menucci le mostraba los originales del primer número de Militancia Radical y Sergio Karakachoff le decía que, por seguridad, no pusiera su nombre en la tapa de la revista.
- Ruso, ¿qué te parece si firmo como Jorge Pelayo?
- De primera.
(La Voluntad, Tomo 2, página 419)

Febrero 1976. Seminario clandestino de verano de la Juventud Radical de La Plata, de la Junta Coordinadora. El Changui Cáceres había conseguido la casa de retiros espirituales del Sagrado Corazón en Maciel, un pueblo apacible de Santa Fe. El tema excluyente era qué iban a hacer frente al golpe.
El Changui Cáceres: Nosotros no tenemos que abandonar la actividad militante en las universidades, en los sindicatos: tenemos que mantenernos atentos a lo que pase y actuar según se presenten las circunstancias. Nuestros militantes no deben abandonar el país ni asilarse en embajadas. En la medida de lo posible, que cada cual se guarde en casas seguras, por lo menos hasta que las cosas se aclaren. Estas precauciones son para todos los militantes de la Coordinadora y también para compañeros como Amaya, Solari Yrigoyen, Karakachoff y otros que están tan expuestos como nosotros a que les pase algo…

El Ruso Sergio Karakachoff
Días después Luis Menucci y Sergio Caracatchof se juntaron en La Plata a leer un documento del Comité Nacional de la UCR que señalaba la reaparición de minorías que en la suma de los intereses creados intentan utilizar a las FFAA para el rompimiento del orden institucional cuya lealtad es indispensable…
- El Comité Nacional siempre cuidando la retaguardia, no sea cosa que los generales se molesten… Decir esto y no decir nada es lo mismo ¿te das cuenta? En vez de decir nos oponemos al golpe y punto, dan más vueltas que una calesita para tomar distancia pero no quedar afuera. La realidad es que los militares tienen el aval del Pentágono y van a meter mano dura: rentabilidad a los monopolios, domesticar los sindicatos a palo limpio, que acá no se mueva nadie; lo que quieren para todo el continente. Esa es la verdad, pero Balbín es un zorro y trabaja para él, para pasar a la historia: apuesta a que el peronismo no tenga nunca más un caudillo y que, de una vez por todas su estrella brille más que la de cualquiera. Están en esa, Colorado, en la personal, en la chiquita.
     (La Voluntad, Tomo 2, páginas 611 y 612)

Días después Karakatchof agarró del brazo al Colorado Menucci:
Tenemos que plantear claramente que no va más esto de que en el radicalismo haya dos partidos: El de los que tienen amigos generales y el de los perseguidos ¡No se puede creer! Escuche a varios tipos del partido decir que al Negro Amaya y a Hipólito los blanquearon porque son radicales y no tiene nada que ver con la subversión. Algunos dicen que no los mataron porque Harguindeguy no quiere quilombo con los radicales y que hay militares que saben diferenciar entre un subversivo y un tipo honesto…
-         Sí Ruso, o lo que es peor: Algunos por lo bajo dicen que los levantaron por estar vinculados a la subversión… ¿Qué querés con estos tipos, si algunos hasta son intendentes de los milicos hermano?
-         Bueno son los mismos que, cuando se levantan a alguien, dicen que algo habrán hecho…
El miércoles 17 de agosto, comandos del Quinto Cuerpo de Ejército, vestidos de civil secuestraron a Soñalri Yrigoyen en su casa de Puerto Madryn y a Amaya en Trelew. Los llevaron al batallón 181 de Comunicaciones de Bahía Blanca y los interrogaron y torturaron. Enseguida empezaron las denuncias internacionales, y varios radicales usaron sus contactos. Raúl Alfonsín habló con su ex compañero de promoción del Liceo Militar, Albano Harguindeguy. Trece días después, el martes 30, Amaya y Solari fueron “liberados” por una patrulla, también del Ejército pero de uniforme, que fraguó un tiroteo con el grupo de captores anteriores, que seguían de civil.
La nueva patrulla los llevó a otro cuartel y los dos ex legisladores quedaron a disposición del Poder Ejecutivo en el penal de Rawson.

Setiembre 1976
-         ¿Con lo de Karakachoff?
-         Sí.
-         ¿Con quién hablo?
-         Gustavo Karakachoff.
-         Vea, a un costado de la ruta 36 fue hallado el cuerpo sin vida de un hombre con una credencial de abogado que responde al nombre de Sergio Karakachoff.
Como un zombi, Gustavo salió para Magdalena. Gustavo le dio sus documentos y el oficial lo acompañó. Sergio tenía los ojos abiertos y proyectiles de metralleta por todo el cuerpo. Y un tiro de escopeta Itaka, tirado en la cara desde cerca: pura saña.
La muerte había sido a las 11 de la mañana del 11 de setiembre.
Fredi Storani
 El lunes salió el cortejo: en el camino hacia el cementerio de La Plata pasaron por la sede de la Junta Central de la UCR, en la calle 48, donde Sergio había militado toda su vida. El local estaba cerrado, no tenía carteles, pero Fredi Storani se subió al balcón. Estaba tenso, con los puños cerrados y la voz de rabia.
- Compañeros, Sergio no ha muerto. Nos dejó el mejor ejemplo militante que tenemos los radicales de La Plata. Su memoria va a perdurar siempre entre nosotros. Y que sepan sus asesinos que vamos a seguir adelnte, que vamos a luchar por la dignidad, por este gigante que se llamó Sergio Karakachoff…
- ¡Se siente se siente Sergio está presente!
Coreaba la barra de la juventud, mientras Raúl Alfonsín, Ricardo Balbín, Raúl Alconada Sempé, Conrado Storani y otros aplaudían. La policía los siguió de cerca hasta el cementerio. Y siguieron tirando al aire hasta que enterraron el cajón.
(La Voluntad, Tomo 3, página 158)

Setiembre 1976. Gustavo Karakachoff siguió viviendo en el estudio de Sergio de la calle 1 , y se ocupó de varios juicios que Sergio tenía con los tribunales. Le llamó la atención que de los 26 recursos extraordinarios que su hermano había presentado ante la Corte Suprema, 24 tuvieron dictamen favorable. Amaya y Solari Yrigoyen seguían presos en RAwson. Pero apenas un mes después, el asma cardíaca de Mario Amaya no soportó los fríos de los calabozos de castigo del penal. Tuvo un paro y, en estado desesperante, lo trasladaron al hospital de Villa Devoto, donde murió. Fredi  Stonari y Luis Menucci, que estaban viviendo en la Capital se dijeron que algo había que hacer y decidieron , al menos llenar de volantes la ciudad de La Plata. Los volantes decían que Sergio el Negro (Amaya) eran un ejemplo para los radicales y para el pueblo argentino. Los firmaron como Juventud Radical- Junta Coordinadora Nacional y los dejaron en pilas a la entrada de colegios, facultades, fábricas.
(La Voluntad, Tomo 3, página 114)

CITAS DE RODOLFO WALSH
“Una parte de la oficialidad joven que ejerce la conducción táctica de las operaciones recibe lineamientos generales pero no da cuenta a sus superiores sobre la forma de su aplicación. Los jefes aprueban a libro cerrado esas actividades y se resignan a la ignorancia de sus detalles, hasta que algún caso adquiere notoriedad local o internacional. Como ejemplo se cita el secuestro de los ex legisladores de la moderada Union Cívica Radical, Hipólito Solari Yrigoyen y Mario Abel Amaya, capturados por la Marina en la ciudad patagónica de Puerto Madryn, más de 1.000 kilómetros al sur de Buenos Aires. La protesta internacional azuzó los conflictos internos de la cúpula militar, que ordenó la aparición de ambos políticos. La Marina los arrojó atados en una ruta de donde los recogieron fuerzas del Cuerpo V de Ejército. Contra lo que se esperaba, no se los puso en libertad  se los mantuvo detenidos ahora oficialmente. El Cuerpo V los colocó a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, figura jurídica derivada del estado de sitio. Amaya falleció poco después en la cárcel de Villa Devoto, por un insuficiencia cardíaca según el parte oficial; debido a las torturas que recibió, de acuerdo con la opinión de la Unión Cívica Radical”.
(Historia de la guerra sucia, compilación de escritos de Rodolfo Walsh)

En Enero de 1977 pese a la derrota militar de la guerrilla peronista Montoneros y de la guerrilla marxista, ERP, la visión de la dirigencia montonera seguía siendo optimista.
En contraposición uno de sus cuadros más lúcidos, Rodolfo Walsh, brindaba una síntesis que cuestionaba la posición oficial de la organización. El documento titulado “documento del Consejo del 11 de noviembre” contiene el análisis de la dramática coyuntura, analiza la política desplegada por la conducción de la dictadura y profundiza respecto de cuestiones estratégicas. En uno de sus puntos alude a los dirigentes radicales Mario Amaya y Solari Yrigoyen: “1.2.1 Situación frente al enemigo. No es cierto que haya fracasado el aperturismo. Ejemplos: EL PC no participa en los conflictos, mientras negocia con el gobierno a través del Partido Intransigente y les paga viajes a Lázara y García Costa para que vayan al Congreso de la Internacional socialista a defender a Videla; la UCR no rompe a pesar de todos los agravios,, incluidos Solari Yrigoyen y Amaya; la reacción de la Iglesia es tibia comparada con todo lo que le han hecho y con los episcopados de Chile y Brasil, donde por mucho menos se enfrentan abiertamente con las dictaduras.

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