sábado, 20 de abril de 2013

¡SALUD! PARA LOS GAUCHOS DE LA UOCRA



Los obreros de la UOCRA entregaron alimentos y útiles escolares a las familias del basural de Trelew, que quedaron en el desamparo más absoluto producto de la instrumentación del GIRSU.




Las familias que viven hace décadas en el basural, un par de kilómetros al Este de barrio Planta de Gas se alimentan con basura, visten con los harapos recuperados del basural y habitan casillas armadas con nylon, cartones y chapas descartadas en el lugar. Allí viven hombres, mujeres y niños en condiciones de miseria difíciles de imaginar.



La Gestión Integral de Residuos Sólidos, GISRSU, iniciada semanas prevé que los municipios depositen la basura domiciliaria en el predio de Ruta 3, junto al COSE.

Las familias marginadas que viven en los basurales no fueron tenidas en cuenta en la ecuación económica de los especialistas, dato que en sí mismo constituye una crueldad inusitada.




Como contraste del comportamiento social está la actitud de los hombres de la UOCRA, los más humildes entre los trabajadores formales, sujetos a los salarios más bajos, víctimas de la desocupación periódica y sometidos a las peores condiciones laborales, según indican los números de los accidentes de trabajo. Pese a esto fueron los únicos que tuvieron la iniciativa y la decisión de aportar con alguna asistencia a sus vecinos que sufren situación de miseria crónica y que ahora fueron despojados hasta de la basura.

Los estudiosos de las ciencias sociales argumentan con un rigor que aquí no tenemos, porqué los sectores más humildes tienen comportamientos más solidarios, menos egoístas que aquellos más acomodados. En este caso los trabajadores de la construcción aportaron lo que les falta y no lo que les sobra.


                                                             LOS PEQUEBÚ
 

Peligroso es el gesto político de las autoridades que conduce el intendente Máximo Pérez Catán. El jefe político y el grueso de su gabinete pertenecen al sector medio y alto de la sociedad, casi todos con educación universitaria, con buena vida, rostros perfumados y con sus necesidades más que satisfechas.
Tal vez por esta condición la miseria de los que viven de la basura sea un problema ajeno, lejano. Y las situaciones de pobreza estructural, como definen los economistas, sea una cuestión secundaria que no les preocupa. Y sí haya sido el debate central del GIRSU el valor del impuesto que les permita sostener el sistema y “cuidar el medio ambiente”. Bien les vendría considerar que la vida de las personas son, sino lo único, lo más importante.



                       CONTRA EL PAGO DE GANANCIAS

Como no es conveniente idealizar el grado de conciencia de las clases sociales, también es útil señalar que mientras los trabajadores pobres de la construcción asisten a los basureros, simultáneamente, los que cobran los más altos salarios, los empleados de ALUAR de la UOM, los Camioneros y otros, protestan en Puerto Madryn contra el pago del Impuesto a las Ganancias.


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