jueves, 11 de julio de 2013

CRIMEN DE AMAYA: LOS RADICALES DEFIENDEN AL VERDUGO

Acertó el ministro Javier Touriñán respondiendo a las acusaciones del  diputado Roberto Risso (UCR Cimadevilla), vinculando al gobierno nacional, provincial, municipal, por el hallazgo de los 100 kilos de sustancia prohibida lista para exportación.
Solari Yrigoyen camina a declarar. Luis García hace memoria.
Risso “no tiene autoridad moral para cuestionar nada”, enfatizó Touriñán, recordando que hace algunos días la Justicia condenó por un crimen de lesa humanidad a un ex funcionario radical del Chubut, Luis García, y que el legislador  de la UCR repudió la sentencia del Tribunal y defendió a su correligionario.

Se trata del proceso por la muerte en 1976 de Mario Abel Amaya, referencia política histórica de Trelew, diputado nacional de la UCR Chubut, secuestrado y torturado hasta su muerte. En su cautiverio, Amaya transitó por el infierno de la U6 de Rawson donde el médico Luis García brindaba servicios profesionales.

                                                     NUNCA, NUNCA DIJO NADA


Luis García,  alias Luisito, no denunció nunca las graves condiciones que sufría Mario Abel Amaya y que produjeron su fallecimiento. No hizo nada Luis García en aquel entonces, plena dictadura, pero tampoco nada hizo cuando fue subsecretario de Salud de Atilio Viglione, ni cuando fue concejal por la UCR de Trelew, ni cuando fue dos veces diputado provincial por la UCR, ni cuando fue ministro de Salud del ex gobernador José Lizurume, ni nunca.
En el juicio que terminó en Rawson días pasados García fue condenado a dos años de prisión efectiva, pero todavía goza de libertad hasta que la condena quede firme.
Esta vez el apunte de Touriñán aparece como el correcto. Roberto Risso  al defender a correligionarios con las manos manchadas con sangre pierde condiciones para criticar cuestiones vinculadas con la  moral.
Más o menos en términos similares se expresó José Lizurume quien no puede “creer” el pasado criminal del médico de las vías respiratorias de los trelewenses.



Una posición semejante a la de Risso asumió Vera, precandidato radical por el agrupamiento  ¡“Frente Mario Abel Amaya”!, nada menos.
 Orlando Vera, cara visible y candidato del grupo, se hizo bien el distraído con lo dicho por los diputados Risso y Lizurume y por el sanador Mario Cimadevilla. Vera, que lleva el palo de la bandera de Amaya, usa la radio para hablar sobre el escándalo del narcotráfico, revolear acusaciones sin más fundamento que lo que publica el diario El Chubut y recitar la doctrina del grupo dominante “Clarín”. Pero de la condena a los asesinos y cómplices de la muerte de Amaya no habla.
Arrastran el cartel de Amaya y gritan consignas juesticieras por convicciones marketineras.

                                   LA “IZQUIERDA” RADICAL
El Chato Bulacios cambió de ideas.
En idéntica dirección, Gerardo Bulacios, otro candidato UCR, escondió su foto de pibe con Mario Abel Amaya en un cajón y tomó posición a favor del condenado ex funcionario radical.

El Chato Bulacio decía expresar a los sectores más dinámicos del radicalismo, como el alfonsinismo de los 80, pero hoy asume posturas que enchastran años de discursos con barniz progresista.

Tampoco lo defendieron tanto a Luis García. Si estuvieran convencidos de su inocencia los radicales hablarían de la condición de perseguido político del médico; y se hubieran movilizado a Rawson a protestar al tribunal de la democracia que lo condenó.

La hipocresía y/o el silencio, deben responder a la necesidad de no irritar a Mario Cimadevilla, a preservar la unidad partidaria, a capturar el voto de la derecha, o vaya a saber qué estrategia. Es que de una u otra manera, todos los radicales quedaron “pegados” con el juicio a Luis García. Y el propio Solari Yrigoyen sufrió presiones de sus correligionarios para que guardara silencio en su testimonio en el juicio oral.


Así escriben la historia del radicalismo chubutense los herederos de Sergio Karakatchoff.

No hay comentarios:

Publicar un comentario