viernes, 12 de julio de 2013

CUANDO LOS RADICALES PELEABAN POR CUESTIONES POLÍTICAS

La discusión sobre la integración de colaboradores de la dictadura al gobierno democrático iniciado en diciembre de 1983 motivó la primer fractura expuesta en la administración del gobernador radical Atilio Viglione, en una democracia recién nacida, en una sociedad que abordaba con debilidades y complejos la discusión de los temas de fondo. Entre los cuales está la rendición de cuentas con la historia de sus dirigentes.

                                                    PRIMAVERA ALFONSINISTA
Un periodista de Rawson recordaba que aquel debate produjo un cisma en el interior de la UCR que alumbró dos agrupamientos, los Rojos y los Morados, quienes desataron una interna por espacios de poder que arrastró a todo el gobierno hacia ningún lado, reprodujo la disputa hasta en las oficinas de la administración pública, paralizó la gestión y aportó en grande a la posterior derrota electoral a manos del Justicialismo.
                                                 
Atilio Viglione. También fue diputado nacional.
El 30 de octubre de 1983 el radical Atilio Viglione ganó la gobernación de Chubut por 700 votos de diferencia. Los más sorprendidos con el éxito electoral fueron los propios radicales que armaron de apuro el gabinete para asumir el 10 de diciembre luego de siete años de dictadura militar.

Viglione era un médico radical tradicional, honesto, conservador y popular, personalista, terco, inflexible y antiperonista. No robaba, pero dejaba hacer…, recuerdan los críticos.

Don Atilio ya había sido vicegobernador dos años (63- 65) y líder de la conspiración interna que arrojó su propia renuncia y la destitución del gobernador electo Roque González. También el nacimiento del PACH, hoy tan de moda.

                LOS “COLABORADORES”
A pocos días de andar estalló el primer conflicto en el gobierno de don Atilio. Desde el interior del radicalismo surgieron severas censuras contra funcionarios que habían sido cómplices o partícipes de la dictadura. Los colaboradores del “Proceso”.

Uno de los cuestionados era Norberto Massoni, ministro de Gobierno (padre de Federico cerebro del PICH), que había sido presidente del Consejo de Educación, pero en la dictadura anterior, la del general Alejandro Agustín Lanusse. Menos mal.

Pero el muy cuestionado era el Dr. Luis García, especialista en vías respiratorias y ex médico del Servicio Penitenciario Federal, con funciones en la Unidad Penitenciaria 6 de Rawson durante la dictadura de Videla.

A favor de Viglione hay que decir que designó jefe de Policía a un civil, Orlando Romero, decisión política que sublevó a la oficialidad  y que tiempo después amotinó la tropa bajo reclamos gremiales.

              ROJOS Y MORADOS
Los cuestionamientos a García contenían diferencias más profundas, conceptuales, diferencias de principios, que derivaron en el nacimiento de dos grupos Rojos y Morados, que aportaron cada uno por su lado al derrumbe de la gestión Viglione que terminó su mandato envuelto en una crisis, económica y social.

Chiche López fue diputado nacional.

Los Rojos, alfonsinistas genuinos, que cuestionaban a Luis García, estaban expresados por los dirigentes de Trelew: Santiago Chiche López y su hermano Jorge El Tarta López. Los acompañaban con identificación, el ex senador Hipólito Solari Yrigoyen, el escribano Manuel del Villar (después senador), de Puerto Madryn, el intendente de Trelew, Alfredo García (después senador), el joven concejal Gustavo Di Benedetto y desde la sentina, el Chato Gerardo Bulacios.

Chiche López y Solari Yrigoyen habían sido correligionarios y amigos personales en la lucha y en la desgracia, de Mario Abel Amaya; fueron víctimas conscientes de la dictadura y tenían bien identificado al médico de la Unidad 6.

              VIEJO TRONCO RADICAL
Los Morados, también eran alfonsinistas pero más bien conservadores; eran encabezados por Atilio Viglione. (En 1984 los morados eran tan alfonsinistas como los Mac Karthy kirchneristas en estos días).
José María Sáez, hombre fuerte del gobierno radical.

Detrás del color morado, que identificaba a la otrora combativa juventud radical universitaria de los 70, se encuadraban José María Sáez, dueño en sociedad con Viglione de diario “El Chubut”; José Carlos Iralde, jefe del gremio de los empresarios de la construcción, y Carlos Maestro, diputado provincial, y definido como “el delfín” de Viglione.

Luis García tenía como protector a José María Sáez (padre) peso pesado de la UCR, el hombre fuerte del gobierno radical. Con ese paraguas le fue suficiente para soportar la crítica feroz de los Rojos y obtener el visto bueno de Viglione que también lo quería un poco y fundamentaba que era “un buen muchacho”.

     CLAUSURA DE LA HISTORIA
Treinta años después de aquellos acontecimientos no son los radicales rigurosos los que acosan a Luis García por su compromiso con la represión ilegal y la muerte. Es el Poder Judicial.

También cambió e involucionó el contenido ideológico de toda la dirigencia visible del radicalismo. La conducción provincial de la UCR, los diputados provinciales, los pre candidatos a diputados nacionales y los comités de campaña están alineados en defensa del condenado, rechazando el fallo judicial.

De esta manera, la UCR pretende dar por saldadas sus cuentas con la historia inmediata. Dan vuelta la página y a otra cosa. A seguir con la campaña electoral.



Y pensar que a Mario Das Neves lo quieren echar del PJ por irse de donde no lo quieren.

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