miércoles, 25 de septiembre de 2013

El visitante BIENVENIDO PELADO SALA

La periodista Marisa Rauta del “Diario de Madryn” aporta a la memoria política inmediata con la nota donde recuerda que el “tresarroyense setentón que desde 1995, cuando llegó al Senado de la Nación por Chubut, dejó de vivir en la provincia y nunca más regresó excepto para fraguar el domicilio y aumentar más su jubilación, se rasgó este lunes las vestiduras por el “Chubut de sus amores”.



Sigue la nota: "Al “Pelado”, a quien se lo reconoce por su capacidad de permanencia en la política, pero también por su condición para vivir del Estado, se le achaca el record de haberse mantenido 32 años -del 69 al 2001- comiendo del PJ y de los cargos públicos”.

                                           MODELO DE UNOS CUANTOS
Osvaldo Sala, ya retirado pero cobrando frutos de negocios anteriores, sintetiza claramente el peronismo liberal de los 90. Uno de los grandes tableros del pejota Chubut, pionero de la profesionalización de la política; referencia inevitable de su discípulo Carlos Eliceche y modelo imitado por Ricardo Sastre. Imitado por ambos, pero superficialmente.

Fiel a sus principios de siempre, como buen menemista, Sala se identifica con el sector más liberal del peronismo, el de Massa y Eduardo Duhalde; y rechaza al kirchnerismo porque allí percibe rumores de la izquierda peronista. 

Y en el plano provincial, cumple con su deber militante y se reporta a Mario Das Neves, concesionario oficial del antikirchnerismo.

A favor de Sala hay que decir que era uno de los pocos dirigentes que portaba en su cabeza un proyecto político económico estratégico para la provincia; superando, al menos en lo discursivo y también en hechos concretos, la mera ambición personal para indicar orientaciones productivas para el conjunto y políticas de mayor profundidad que, solamente, la pelea por los cargos.

En definitiva, el tandem Eliceche Sastre, de acuerdo a los hechos aspirantes a dueños del pueblo, conciben a la política como una lucha por la propiedad de la administración del Estado para organizar negocios personales y acumular más poder. 

Así entonces, ante la imposibilidad técnica del trasvasamiento generacional del que hablaban los viejos en la unidad básica, en Madryn por citar un caso, nuestros dirigentes liberan su angustia disputándose a brazo partido todos los negocios a mano.

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