martes, 24 de diciembre de 2013

Raso y Pagliaroni conducción nacional LA UCR SIN AMBICIÓN DE PODER


L
a UCR es el único partido que por despliegue territorial, puede construir una candidatura presidencial fuera del peronismo.
 
Marta Raso, cimadevillista en la UCR Nacional junto a Manuel Pagliaroni.
Para ganar a nivel nacional, hay que pujar por los 38 de cada 100 votos nacionales que se construyen en la provincia de Buenos Aires, los 10 de cada 100 en Córdoba, 9 de cada 100 en Santa Fé, 8,7 en Caba, 4 en Mendoza, 2,3 en Corrientes y así.

Binner y Macri solo pueden construir una candidatura presidencial en las notas a pedido de algunos periodistas rentados
, o en el deseo de alguna doña Rosa o doña Mirtha.

Ernesto Sanz fue elegido por unanimidad como presidente de la Unión Cívica Radical, donde quedó marginado Julio Cobos, su principal rival interno en la carrera presidencial y ausente en el plenario.

Sanz viene de perder en su pueblo, donde nació, vivió y fue intendente, San Rafael, en una provincia, Mendoza, donde Cobos arrasó por más de 20 puntos en todos los distritos menos en San Rafael.
Sanz pierde en San Rafael, hace 6 elecciones.

La UCR de Balbín no revelaba vocación de poder. Balbín no quería ser presidente. Los radicales estaban muy cómodos con ese 20%, que los convertía en fiscales de la nación, les daba margen de maniobra político, cargos, intendencias, gobernaciones, y para algunos, negocios.

Alfonsín tuvo vocación de poder, fue presidente, quizás contrariando la visión organizacional de su partido, subido a la etapa histórica que le tocó transitar.

Hoy la UCR con la presidencia y candidatura en proceso de Ernesto Sanz, parece volver a las fuentes de la zona de confort. Sanz no tiene ninguna posibilidad de ser presidente, en un partido que es el único que por afuera del peronismo puede construir una candidatura presidencial.

Sanz: Un vivo bárbaro. El negocio de perder y cobrar por minoría. Seis elecciones derrotado. Igual que su amigo de Chubut, Mario Cimadevilla.


Sanz es una marca política homogenea con las marcas Massa y Macri, el mismo electorado, los mismos aliados mediáticos, el mismo discurso.

Si la apuesta de Sanz es lograr que Macri y Massa se bajen y polarizar con el neokirchnerismo, va a perder por izquierda hacia formaciones progresista no K, y en provincia votos massistas hacia el gobierno. Además parece difícil que alguien que se bajó contra Ricardito, se anime contra Capitanich, Scioli, Uribarri o Randazzo.

Hoy la UCR se ha convertido en un museo que exhibe objetos del pasado y cobra una entrada que le permite vivir tranquilo. Los radicales de riguroso traje, no tienen muchos dirigentes que puedan caminar por Ingeniero Budge, Villa Centenario, Villa Itatí o o cualquiera de los distritos pobres que dentro del conurbano construyen 25 de cada 100 votos nacionales. Después de la reforma del 94 sin conurbano no hay presidente. no digo ganar, pero aunque sea tener una presencia sólida que asegure una derrota digna y que permita con las provincia balancear el déficit.

Sanz, como gerente del museo, puede garantizar administrar los ingresos por entradas, el buffet, el merchandising y algunos kioscos más. El radicalismo con Sanz renuncia a su voluntad política de construir una candidatura presidencial.

Rubén Weinsteiner

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