domingo, 23 de febrero de 2014

Moral UCR "SOMOS COMO USTEDES, PERO DISIMULAMOS"

El senador nacional UCR Chubut Mario Cimadevilla, se mostró escandalizado por la asunción del diputado Wado De Pedro y del secretario de Justicia Julián Álvarez, dirigentes de La Cámpora, en el Consejo de la Magistratura.

Agachadas de Mario Cimadevilla
El rezongo por los medios locales es porque en la rosca donde se distribuyeron los cargos, el senador chubutense perdió la vicepresidencia del Consejo que había negociado en las brumas de la interna judicial.
Horacio Verbitsky, en la columna de Pagina 12 de hoy revela detalles que ayudan a comprender, entre otras cosas, la doble moral del jefe del partido radical.
Vale más leerla completa. Es muy compleja la maraña del sistema judicial. Si no preguntemos a Cimadevilla que "lo caminaron despierto" y quedó bufando por el noticiero de la radio.
Parte de la nota del diario de hoy domingo. 

MÁS MAÑA QUE FUERZA

“Los camporistas actuaron dentro de los límites que plantea el funcionamiento de la democracia, en una institución en la que nadie tiene la mayoría necesaria para imponer sus preferencias, lo cual obliga a transigir y acordar. Ya probaron, desde fines de 2012 y durante todo 2013, la resiliencia de la corporación judicial ante las acometidas frontales. Aprendieron, a un alto precio, que alterar rutinas establecidas durante décadas, entrelazadas con intereses personales y de clase requiere algo más que una mayoría legislativa capaz de votar las leyes de democratización de la Justicia enviadas por el Poder Ejecutivo. Ante una denuncia del Colegio Público de Abogados de la Capital la Corte Suprema declaró inconstitucional la que modificaba la composición del Consejo y suspendió la vigencia de varias otras sin siquiera esperar que le llegara un caso en el que alguien las impugnara. Actuó por liso y llano decreto administrativo (Acordada de Superintencia, en la jerga), una tropelía que no mereció ni una observación por parte de los más enardecidos republicanos y paladines de la calidad institucional, ni en la academia ni en la prensa.

"Los kirchneristas hubieran preferido un entendimiento abierto con los dos legisladores radicales para imponerse sobre los intereses corporativos. Pero Cimadevilla y Oscar Aguad privilegiaron la oposición política al gobierno nacional sobre la posibilidad de cambiar la lógica del Consejo. En todo caso, estarán disponibles para acuerdos puntuales y, sobre todo, invisibles. “Somos como ustedes, pero disimulamos”, dijo un negociador radical a uno peronista. Los kirchneristas no han tenido más remedio que aprender el idioma judicial y reconocer las relaciones de fuerza para no estrellarse contra paredes evitables. Por cierto, esto no implica cerrar los ojos ante el pedigrí de Sánchez Freytes y Recondo. Sólo no embestir a tontas y a locas, admitir que ésos son los representantes electos por los jueces, cosa que sólo cambiará con el tiempo, a medida que se renueve el padrón correspondiente. 
"Los camporistas no tuvieron ninguna intervención en la pelea entre Fera (presidente saliente) y Recondo, que obedeció sólo a cuestiones estamentales y escucharon impasibles las palabras de Fera, cuando reveló que la lista a votar se había elaborado en el despacho de Lorenzetti. 
"Que la vicepresidencia fuera para Cimadevilla o para Recondo es de nula relevancia para quienes se interesan por un mejoramiento de la Justicia, en términos de acceso para los sectores populares, de apego por los derechos humanos, de sensibilidad para moderar las desigualdades que surgen de una estructura social asimétrica e injusta. La designación de jurados y la convocatoria a concursos para cubrir dos centenares de vacantes constituirá el principal desafío para todos los miembros del Consejo. De allí surgirán jueces plenos, elegidos por mérito y con acuerdo del Senado, inamovibles mientras dure su buena conducta y no por capricho como un subrogante, que tanto se pone como se quita. Es una pena haber perdido tanto tiempo, pero aun así, más vale tarde que nunca". 

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