domingo, 16 de febrero de 2014

Precios cuidados Y SI AYUDAN LOS INTENDENTES...

Una acción política a favor de muchos sería que el intendente de Trelew, Máximo Pérez Catán recorra los supermercados y registre la falta de cumplimiento o el cumplimiento parcial del acuerdo de “Precios cuidados”, que tiene vigencia en todo el país.

Saco blanco en "Changomás" . Podría ayudar un poco.

Con una lista de precios en mano y un par de funcionarios circunspectos el intendente podría cuantificar el grado de abuso que sufren sus vecinos de Trelew de parte de los tiburones dueños de los supermercados.

Y luego podría denunciar formalmente las irregularidades que verifique en las góndolas.

Quizás después lo llame Cristina. 

Pero lo más seguro es que Máximo se ganaría el reconocimiento de todos los vecinos de Trelew. Y de los de aquí al lado, de Rawson, Madryn, Gaiman y Dolavon que siempre vienen a comprar alimentos, electrodomésticos y materiales para la construcción.

Reconocimiento político de todas las clases y colores porque más que demagogia sería una defensa concreta de los bolsillos de la gran mayoría del pueblo.

                      DESPUÉS DEL TARIFAZO...
Después de aplicar un tarifazo del 300% de los impuestos municipales y del aumento que se viene en la Cooperativa Eléctrica, bien podría Máximo darnos una mano a todos y ayudar a cuidar los precios de la comida y de los útiles escolares para cuando comiencen las clases.

Los norteamericanos del Changomás no se van a ofender porque son nuevos en Trelew, los de Carrefour tampoco, si son franceses y socialistas. Y ni hablar del generoso Federico Braun, el de La Anónima, que es argentino y patagónico.

Ganan fortunas cada día.

Sastre tiene su Changomás en Madryn.

Y tributan casi todas sus obligaciones en Buenos Aires. Además firmaron voluntariamente el acuerdo de cuidar los precios.

Sin embargo los señores supermercadistas esconden productos o disfrazan precios o aplican otras artimañas. Miles de pequeñas estafas y engaños contra consumidores indefensos.

Bien podría el intendente asumir la condición de jefe político de la ciudad. Nada más acertado y correcto en los términos políticos que le permite la crítica realidad de la ciudad.

Y si Pérez Catán elude la oportunidad, bien podrían asumir esta obligación los concejales. Raúl Berón y los ediles del Frente que siguen en el kirchnerismo se encontrarían en una inédita y saludable posición política, la de ejercer la protección de los salarios, de los ingresos del conjunto. 
Un aporte efectivo de los concejales a favor del bienestar de los vecinos. 
Aunque sea por única vez.

Seguramente convocarían a las organizaciones sociales, a las agrupaciones de jóvenes kirchneristas con capacidad organizativa o no. A los dirigentes políticos que todos los días se candidatean por la radio también habría que convidarlos a esta acción política de control ciudadano.  Y a los sindicatos que están colmados de trabajadores víctimas directas de los supermercadistas.

Pero no. El intendente aparenta tener otras urgencias, preocupaciones y objetivos políticos.

Máximo es dasnevista primero que nada y que todo, y el grupo está inspirado en la idea de estimular el descrédito y que todo vaya mal.

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