miércoles, 3 de mayo de 2017

Petroleros DÍA NEGRO EN EL SALÓN NEGRO


El Salón Negro del décimo piso del Ministerio de Economía de la Nación fue el escenario elegido por José Aranguren para legalizar la mutilación del Convenio Colectivo de Trabajo de los petroleros de Chubut.
A los que ignorábamos la existencia de esa sala, al conocer el acuerdo impuesto por el ministro de Energía, el detalle de la noticia pareció una manifestación más del macabro humor macrista.

Pero era verdad, se trataba del Salón Negro en el día más negro para los petroleros chubutenses, al menos desde la privatización  de YPF en la década del 90.
El día anterior el gobernador Das Neves había caracterizado a Aranguren como “el máximo enemigo del Chubut”. Así fue que el hombre no quiso tragarse el sapo, ni pagar el costo político, ni alimentar el negocio del caporal de la Shell. De eso se encargaron los jefes de los sindicatos.

No obstante al día siguiente el gobernador justificó que la adenda al CCT mantendrá los puestos de trabajo, dará algún sostén a la continuidad de la explotación en los yacimientos y por consiguiente mantener la recaudación en el Estado.
Conscientes de haber sido sometidos a la extorsión del macrismo, masticando arena, los gremialistas ni deben haber reparado en el enorme óleo “Obreros de la Construcción”, del pintor español Ernesto Valls que decora el Salón Negro de Economía.

Dicen que el impacto que provocan los colores de la pintura de Valls emocionaría al mismísimo Gerardo Martínez, millonario sindicalista de los albañiles argentinos, víctimas laterales del acuerdo y que nunca pisarán semejantes oficinas.

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